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EDICIÓN ESPAÑA

Thomas Cook: palabras mayores

La crisis de Thomas Cook, el segundo mayorista europeo, no es un asunto trivial; no equivale a la crisis de ninguno de sus rivales menores, ni siquiera a la combinación de varios de ellos. Thomas Cook es una empresa de gran dimensión, con presencia potente en Alemania, Gran Bretaña y Escandinavia, entre otros países, y de quien dependen infinidad de hoteles en España y otros destinos turísticos. Su crisis afecta, además, a la aviación turística, porque Thomas Cook es la alemana Condor, es la filial británica y es también Thomas Cook en España, que opera desde Mallorca. Por lo tanto, estamos ante una crisis de gravísimas dimensiones para el sector.

Thomas Cook presenta dos problemas muy profundos: en primer lugar, su negocio, como el de sus rivales, está sufriendo los embates del cambio de modelo. Hemos pasado de un turismo de paquete a uno autoorganizado por el viajero, en el que el producto se ha fragmentado hasta extremos inconcebibles hace unas décadas. El turismo de paquete ha quedado para nichos muy específicos y para viejos, personas que no se sienten cómodas organizando su propio viaje. En segundo lugar, Thomas Cook arrastra un problema de mala gestión o, peor, de falta de un plan coherente.

Peter Fankhauser, el actual director general, parece tener un plan en la cabeza, pero da la impresión de que llega tarde o, peor, de que su implementación interna no termina de arrancar. El hecho es que no sólo no hay beneficios sino que hay pérdidas. Fankhauser contaba a los medios hace apenas medio año que la razón para los malos resultados de 2017 era que el turismo en España era predominante y que necesitaba que hubiera un vuelco hacia Turquía para salir adelante. En 2018 pasó exactamente lo que pedía Thomas Cook y, sin embargo, los resultados han empeorado, ahora aduciendo que este verano hizo mucho calor.

Más allá de todo, es importante que Thomas Cook sobreviva porque, si a la temporada muy pobre que se avecina en 2019 sumáramos la caída del segundo mayor operador europeo, entonces sí que España puede prepararse para un año turísticamente negro, bastante peor de lo que pensábamos hace apenas unas semanas. Los países emisores, por supuesto, son los primeros interesados en evitar un desenlace desastroso porque se juegan muchos puestos de trabajo. Al tiempo.


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igual ahora muchos hoteles que ningunean a las agencias de viajes españolas (minoristas) . empiezan a tratarnos con dignidad.. simplemente dejando que le podamos hacer reservas para nuestros clientes….( zoraida, cadena evenia nos tiene capados) . o . simplemente . le dan directamente a nuestros clientes nuestra comision . con lo cual no somos competitivos…como iberostar,,barcelo . melia . etc… estos hoteles que nos hacen la cama a dia de hoy…espero recapaciten y nos traten como partners y . no como competencia

Seguro q con Fankhauser al frente de Thomas Cook se va al garete. Peter es un bluff que no tiene idea de Turismo y lo primero q dejará caer será España a la q odia por racismo. Que le pregunten a los de KUONI. Saludos Vicente Piera

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