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EDICIÓN ESPAÑA

Las geishas de Kioto

Kioto, antigua capital nipona, es una de las ciudades más bellas no sólo de Japón y de Asia, sino del mundo. Su tamaño, no tendrá más de medio millón de habitantes, le da, además, una dimensión humana, que se nos escapa a veces cuando visitamos o vivimos en una gran metrópolis.

Uno de los emblemas de Kioto son las Geishas. Contrariamente a lo que muchos creen, las geishas y sus aprendices, las Maikos, no son ni eran prostitutas, sino damas de compañía. Preparan el te con todo el ceremonial imaginable, tocan instrumentos, recitan poesía, conversan sobre muchos temas con una notable erudición. Una figura, en fin, ajena a nuestra cultura occidental, pero importante en la sociedad japonesa, en su cultura y tradiciones. 

Esta semana, el Ayuntamiento de Kioto ha aceptado, lo cual ya es mucho hacer para un japonés, una cierta impotencia para controlar las “hordas” (este calificativo es mío, no del Ayuntamiento) de turistas que invaden cada rincón de Kioto, como los de tantas ciudades del planeta. La lista de ejemplos es, o tal vez no tanto, sorprendente: fumar en zonas no designadas, interrumpir el tráfico por parte de peatones con evidentes signos de embriaguez, suciedad y basura por todas partes (menos en las papeleras) y la lista sigue. Aquí, la novedad es lo que afecta a las Geishas.

Los turistas continuamente las abordan, las tocan, las fuerzan a hacerse selfies con ellos, incluso, la gota que colmó el vaso, interceptaron un taxi en el que viajaban dos geishas y las obligaron a bajar y a fotografiarse con ellos, ante el asombro de ellas y del taxista. Se han fijado, pues, multas de 10.000 yenes (unos 85 euros) a quien se fotografíe con una geisha y se ha creado una aplicación para explicar esta tradición japonesa y, de paso, recordar, que, en Japón, como en medio mundo, tocar y demás, a una mujer sin su consentimiento, es un delito

La verdad, siento pena y vergüenza. Y me duele mucho que sean occidentales los principales perpetradores de tales actos, la mayoría menores de 30 años. Siento decirlo, pero no son incultos ni maleducados, porque eso supondría que tienen poca, pero algo de cultura y poco, pero algo de educación. Son simplemente energúmenos con dinero para viajar, aunque sea low cost. 

Sé que estamos en la semana del gran anuncio de adquisición de Air Europa por Iberia, de WTM, incluso de elecciones generales en España, pero me parece que este tema no es menor que los anteriores. Tal vez es más importante si bien lo piensan. ¿Dónde va el turismo? ¿Dónde va la juventud? ¿Podemos y queremos cambiar lo que, a buen seguro, no gusta ni a los que amamos y vivimos del turismo? 


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Antes de escribir, hay que argumentarse bien. Kioto tiene más o menos 1,5 millones de habitantes. De acuerdo en todo lo demás.

Si, es verdad, pero la zona urbana, no las afueras, estaras de acuerdo no tendra mas de medio millon. Gracias por el comentario

Hay borregos que no debieran salir de casa

La gente no respeta nada, y eso en un país en general tan ordenado, disciplinado y respetuoso,y tan tradicional como Japón, es más que una grosería de muy mala educación. Hay que se saber donde se va, y si eres respetuoso y te adaptas al país, no a la inversa, y es que no estás en un parque de atracciones, Japón te encantará, sino es mejor que uno se quede en casa. Y tengo que decir que en Japón, me han tratado fenomenalmente las veces que he estado allí, y Kyoto es una ciudad increíble.

Hay que poner fin al turismo de masas.

Excelente y muy interesante artículo.
En la cultura japonesa, ya desde la guardería a los niños se les instruye en que los buenos modales, la disciplina; el trabajo duro, sean hábitos cotidianos. Con ese arraigo no es de extrañar que los habitantes de Japón se comporten de la misma manera, ya sea fuera (Occidente incluido) o dentro de su país, viviendo en un sistema de educación que sigue intacto desde 1947. Aquí en España, en 37 años, se ha modificado (siempre a peor), ocho veces, según nuestros dirigentes: para parecernos a Europa. ¿Dónde está la diferencia? Pues que en Japón la educación no es un negocio, es Patrimonio Cultural. O sea, que me sumo a la pena y vergüenza que usted siente. ¿Podemos cambiar, pregunta Vd.? – Diría que sí pero no a corto plazo y no me considero pesimista. Se lo demuestro con dos ejemplos que tienen que ver con las importantes noticias del anuncio de Air Europa, Iberia, elecciones generales en España: Primero, Air Europa, que ha hecho el negocio de su vida, sí, pero…no han comprado el Falcon, ni Air Europa ni Iberia; luego el aparato y lo que va dentro no debe ser rentable para nadie. Segundo, en Tokio (Tama City), se presenta a alcalde un robot (con rasgos femeninos), candidato de inteligencia artificial (lógicamente con una persona detrás) y encima le votan.
Eso confirmaría que su tema no es menor que los anteriores, habida cuenta que, a la robot con inteligencia artificial se le puede añadir una Geisha y ya tenemos solventado el tema de la educación y el de que se metan mano. ¡Occidente a tomar nota! Asesoraos por el Sr. Ferrer.

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