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EDICIÓN ESPAÑA

Opinion

“Por nuestros accionistas”

Estos días de vacaciones estuve en Gran Bretaña. Llegué a la isla en un vuelo que me llevaba a un aeropuerto local. Después desde un segundo aeropuerto cercano al hotel en el que me alojaba, viajé al norte, aterrizando en un aeropuerto escocés. Hice un pequeño recorrido en coche y volví de un cuarto aeropuerto diferente. Finalmente, regresé a España desde otra terminal del sur. Al final, visité cinco aeropuertos en unos pocos días.

En los cinco era imposible dejar o recoger a un viajero sin tener que pagar un precio de aparcamiento exorbitante tanto si es en bus como en coche privado. En los cinco las instalaciones eran bastante deficientes, incluso en alguno prácticamente lamentables. En los cinco las tiendas han invadido todos los espacios imaginables con la excepción de los lavabos (doy por hecho de que este sacrosanto espacio terminará por convertirse también en tienda, aunque no sé desde cuándo, más pronto que tarde). En los cinco los precios de los productos que se venden son desmedidos y, también, en los cinco las salidas son un verdadero laberinto entre Toblerones y botellas de cognac.

De entre todo el abuso presenciado, el que más me impresionó fue el del segundo aeropuerto, situado bien al sur. El acceso a la terminal tiene lugar a partir de una carretera local. Apenas uno abandona esa carretera, un enorme cartel pone “A partir de este punto todo vehículo está sometido al pago de una tasa” que empieza en un mínimo de 3.50 euros por media hora. Esa es la bienvenida al aeropuerto.

Usted supondrá, inocente, que habrá un pequeño hueco para que quienes no deseen ser saqueados puedan detenerse, dejar al familiar o amigo y retornar. Pero no, es imposible. Otro cartel colocado sobre la hierba explica “Por su seguridad, está prohibido el acceso peatonal a la terminal”. Por supuesto, no hay aceras, con lo que llegar a pie se convierte en una odisea. En otras palabras: o pagas, o pagas.

No me digan que, por lo menos, no sería obligado que el aeropuerto fuera multado severamente por engañar en su información: no es “por su seguridad” que está prohibido el acceso a pie, si no “por nuestros accionistas”.


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Tiene usted toda la razon, el afan recaudatorio es ya insoportable y no se refleja en absoluto con el mantenimiento de las instalaciones, ir al aeropuerto es un suplicio tanto para el viajero como para el familiar que recoge o deja al viajero y de quien es la culpa, alguna autoridad publica y politica tendra algo que decir pero por lo visto no interesa

Lo tiene usted muy fácil,la próxima vez evite las aerolíneas que vuelen a esos aeropuertos.

Después de leer el artículo con más o menos detenimiento llegas a la conclusión que mejor evitar las aerolíneas que vuelan a esos aeropuertos.Mi pregunta es que ocurre si por los motivos que sea,familiares,turísticos o de negocios, debemos viajar a esos lugares recónditos de la pérfida albion?Sugieres que vayamos andando,o quizá en bicicleta,o mejor que cojamos un barco o quizá vayamos a Heathrow o Manchester y desde allí tratemos de viajar horas en tren o en coche de alquiler.Juan cobran por afán recaudatorio si y también porque hay pocas posibilidades o ninguna de comunicar estas remotas poblaciones de una forma rápida con el resto del país.Espero haber ayudado a iluminar ligeramente esa parte de tu cuerpo que está encima de tus hombros.😂😂

La selección de aerolíneas y aeropuertos de este periplo parece hecho con el propósito de una investigación sobre el particular. Si es así, felicitaciones. En caso contrario toca obtener más información para una ruta programada como esa.

Eso sin negar que el abuso es claro y notorio.

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