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Tribuna

Impotencia de los hoteleros en su mejor temporada

Gran paradoja en el mundo de la empresa turística, o más bien habría que decir en el mundo empresarial hotelero: mengua su liderazgo, su nivel de presión, su poder de lobby cuando sus negocios están atravesando por los mejores momentos de sus vidas. Ni Exceltur, ni Cehat, ni la Comisión de Turismo de la CEOE, ni otras organizaciones con mayor o menor peso son capaces de frenar la avalancha anti turística que se está adueñando de comunidades y ayuntamientos dominados por la nueva clase política, para los que el turismo es más una carga que un maná.

 

El grupo que acoge a las grandes empresas, esa alianza de nombre pomposo y que es una mezcolanza de grandes corporaciones con enseñas tan dispares como una red de hospitales y otra de parques acuáticos, además de hoteles individuales, un menjunje llamativo pero muy tenido en cuenta, ha estallado estos días contra la alcaldesa de Barcelona y contra los autoridades catalanas por las medidas que están tomando sobre el sector, la alcaldesa con la paralización de proyectos y la Generalitat con su amor acendrado hacia las viviendas vacacionales. Y ha explotado con razón.

 

La gran patronal hotelera, presidida por esos dos grandes profesionales que son Joan Molas y Ramón Estalella, también se ha dejado sentir ante las medidas adoptadas por algunas autoridades, aunque ciertamente lo han hecho con menos ardor, tal vez por ser ambos políticamente más correctos que sus colegas de Exceltur. Están con la mosca tras la oreja, como no podía ser menos cuando se están tomando decisiones que afectan a sus asociados, por lo que precisamente por ello se echa en falta más contundencia en sus reacciones. Porque el turismo no es “una carga” ni en Barcelona, ni en Madrid ni en Canarias.

 

La comisión de turismo de la CEOE, por su parte, no ha dicho ni esta boca es mía, ni un comunicado siquiera. Esta comisión, que vivió su mejor momento con el fenecido Gonzalo Pascual al frente, precisamente cuando rivalizaba con Exceltur por ver cuál de las dos era más fuerte -por eso se creó esta última- está desaparecida en combate, inerte. Si han dicho o pensado algo debe estar en el mayor de los anonimatos pues nada ha llegado a la opinión pública. Igual sucede con un ente raro que lleva por nombre Mesa del Turismo y cuyo poder de influencia sigue sin verse y mucho menos notarse.

 

Las autoridades que gobiernan instituciones públicas con peso turístico, sean de playa o ciudad -ahí están los casos de Barcelona o Madrid– han dado sobrados motivos para contestarles sin paliativos que la razón no les asiste. Solo el responsable del primer municipio turístico de Tenerife ha estado a la altura de un cargo que reconoce el papel vital que juega en la economía de su zona la primera industria del país. El alcalde de Adeje ha dado muestras de estar mucho más con el Sector -también el alcalde de Las Palmas- que el nuevo presidente del archipiélago canario, cuyas declaraciones ha dejado atónitos a todos los que trabajan en este negocio.

Exceltur ha sido la primera en salir al paso, la que menos ha tardado en reaccionar. En Madrid y Tenerife, las organizaciones empresariales también han sido más rápidas, a la par que contundentes. Gatell se ha oído en la capital del Reino y lo mismo ha ocurrido con Marichal en Tenerife. Carmena ha reaccionado y está por ver el comportamiento de Clavijo en Canarias. Lo del sucesor de Rivero es la mar de llamativo. ¿Por qué habrá arremetido contra el turismo de masas? Puede que influenciado por un profesor de la Universidad de su pueblo, La Laguna, para el que el turismo es el mal de todos los males, como una plaga del desierto.

 

La voz que menos se escucha, la que por primera vez en su historia está “detrás de la roca”, en expresión mallorquina, es la de la patronal de la mayor de las Islas Baleares. Esta poderosísima federación da muestras de una pusilanimidad que llama mucho la atención dado que desde que se instauró la democracia ha ejercido un papel de lobby como ninguna otra entidad similar ha llevado a cabo en otras zonas del país. Probablemente esté pagando ante la opinión pública su apoyo nada sutil al PP en las últimas elecciones. Pero no por ello ha de perder una fortaleza que bien administrada es muy grande por lo que representa para las Islas.

 

Esta patronal está fuera de Cehat porque así lo han decidido sus asociados, o sus dirigentes. Y ello es un problema serio para el asociacionismo. Las divisiones, por un lado -los Barceló están fuera de Exceltur habiendo sido sus impulsores- y la diversidad de organizaciones empresariales, por otro, además del manfutismo inherente a algunos empresarios, no contribuyen a defender de manera consensuada las actitudes contrarias a la industria que ha tirado de la economía del país durante décadas. Ahora más que nunca deben estar apiñados para luchar contra lo que se les viene encima, y que no sólo afecta a sus intereses sino que también a las economías de sus regiones. Mengua su poder porque ellos lo han querido.


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La actitud de todos estos “progresistas” estalinistas es lógica, el turismo beneficia sobre todo a los hoteleros, que son la raíz de todos los males. hay que extirparlos aunque se lleven por delante cientos de miles de puestos de trabajo, de momento al paro y luego objetivo cumplido: todos iguales pero por abajo ¡¡ el problema es que si sobran muchos no tenemos Siberia, pero ya se nos ocurrirá algo. animo ¡

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