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EDICIÓN ESPAÑA

Opinion

Los borrachos culpan a las barandillas

Ustedes saben que cada año mueren muchos turistas en los hoteles de las costas españolas, especialmente en ciertos enclaves, por practicar lo que se ha dado en llamar el ‘balconing’. Ahora, como respuesta a esta situación, los tour-operadores, sobre todos los británicos, han empezado a vetar la compra de habitaciones de hotel que tienen la barandilla del balcón un poco baja. Así, pretenden evitar que esto siga ocurriendo con la misma intensidad que hasta ahora.

No seré yo quien discuta que puede haber alguna ocasión en la que un accidente, mortal o no, en el balcón de un hotel, se haya producido por un descuido, por un tropezón o por cualquier otra causa desafortunada. Pero, no puedo presumir de perspicaz si digo que aquí el gran motivo de la muerte de turistas no es la altura de los balcones sino el consumo absolutamente disparatado de alcohol que protagonizan muchos de ellos.

¿Quién en su sano juicio puede negar este extremo más que obvio? Sin embargo, el norte de Europa no aborda su problema, su verdadero problema y, en cambio, se dedica estúpidamente a aplicar apaños. Prohibir contratos con hoteles cuyas habitaciones tengan balcones con barandillas un poco bajas no resuelve el problema. La causa es otra, por supuesto. Es como si se prohibiera el uso de platos y cubiertos en los establecimientos que tienen comida contaminada, aduciendo que, efectivamente, de no haber cubiertos y platos, quizás no se llevarían a la boca el alimento tóxico. O como si impidéramos que la prensa se entere de estas muertes, lo cual nos dejaría a todos más felices por ignorantes.

Las sociedades europeas han perdido la cabeza: desarrollamos medidas hiperprotectoras, estúpidamente adaptadas a las hipótesis más descabelladas, como si no supiéramos que el problema real, la desgracia, son los miles y miles de jóvenes turistas que vienen a muchos lugares de España a bebérselo todo, absolutamente todo. Ir al centro del problema es lo único sensato, lo único prudente. Subir las barandillas es una bobada inconducente.

Aplicar un poco de realismo nos vendría bien a todos, pero muy especialmente a esas sociedades ricas, cuyos jóvenes no encuentran más sentido a la vida que emborracharse. Aquí, aunque vamos por mal camino, al menos aún no hemos llegado a los niveles ni de conductas deplorables ni de uso de las normas legales para hacer sandeces que no van al problema.


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Muy altas las ponen, deberían dar más facilidades al que quiere saltar de un balcón. Un taburete estaría muy bien.

Con el mismo criterio saquemos los cinturones de seguridad de los autos porque el problema es el exceso de velocidad.

Eso no es cierto, por el mismo criterio sería si en los accidentes de tráfico mortales con altas tasas de alcoholemia, culpáramos al coche por no ser lo suficientemente seguro.

El que es tonto lo es con copas sin copas, con barandilla o sin ella. Todos hemos bebido alguna vez y jamás se me ocurriría tirarme por un balcón y mucho menos habiendo bebido.

MEJOR PONERLES BARROTES, Y SE ACABA EL PROBLEMA

La verja es lo que hay que cerrar otra vez. ¡Fuera ingleses! ¡¡ GIBRALTAR ESPAÑOL !!

Los que saltan de los balcones son los borrachines de los ingleses. Como tienen el bar abierto 24h. ¡Fuera ingleses! ¡¡ GIBRALTAR ESPAÑOL !!

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