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EDICIÓN ESPAÑA

Analisis

Holanda quiere frenar el turismo

El Gobierno de Holanda ha anunciado una decisión que traerá cola: dejará de hacer promoción turística del país, aduciendo que el número de visitantes anuales está en el límite superior de lo que es soportable. Las autoridades han dicho que ahora no es el momento de gastar en captar más visitantes sino que es la hora de gestionar esos flujos para dispersarlos a lo largo del país y del tiempo  (Holanda aparca la promoción turística por la masificación).

Aunque muchos países han hablado con inquietud de los problemas derivados del incremento del número de turistas, ninguno había decidido suspender totalmente la promoción para captar más viajeros. Parece lógico, desde luego, que si se considera que hay saturación, la primera medida sea dejar de gastar en conseguir aún más visitantes.

Los motivos que aduce el gobierno holandés son importantes: la vida diaria de los ciudadanos empieza a resentirse por el incremento de viajeros y, sobre todo, por sus consecuencias. Se menciona especialmente que en Ámsterdam está produciéndose un cambio profundo en el mercado de alquiler de vivienda, debido a este incremento de los visitantes. Hay más efectos, pero este es el más significativo.

Sin embargo, aunque suprimir la promoción parece lógico, este tema tiene muchas más implicaciones. En primer lugar, mucha gente vive de este negocio; segundo, la economía –no sólo el turismo– se fundamentan en el crecimiento constante, casi imparable; tercero, las aerolíneas sobre todo siguen al alza, ofreciendo cada vez más vuelos y, finalmente, hay un componente de libertad en los ciudadanos del mundo que les concede el derecho a desplazarse a dónde deseen.

Se entiende bien lo que Holanda quiere hacer, pero no será un camino sencillo.

Yo me atrevo a anunciar que pronto aparecerán más y más gobiernos que tomen decisiones similares aunque también pienso que todo esto no tendrá grandes efectos en las cifras finales de visitantes.

 


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Cada vez veremos más estas medidas, que apuestan por algo que cada vez será hacia donde tengamos que apuntar todos (y en todos los sectores), turismo sostenible y no turismo de masas, que arrasa con todo. El crecimiento sin fin es una utopía, pues todo tiene un techo, si queremos el turismo barato y masivo de Baleares, por ejemplo, ya sabemos las consecuencias, si preferimos apostar por un turismo de calidad y controlado, ya sabemos cuál es la dirección.

Sabia decision parece vista la situacion ,el pueblo holandes siempre a la vanguardia

hay que encarecer los precios de los viajes a algunos destinos. Como los vuelos son cada vez más baratos gracias a las lowcost pues hay que ir subiendo los precios de alojamiento. Por ejemplo mediante la ecotasa, pero que sea igual para hoteles y casas vacacionales, o incluso diría más alta en las casas vacacionales, creo que los hoteles son más sostenibles a la hora de reciclar y gestionar los residuos

Ciertamente creo que hay que revisar el modelo. Eso conllevará una reducción de muchos puestos de trabajo y personas que han venido (ahora ya hablo de Mallorca) para ganarse la vida, pues aquí había trabajo, deberán marcharse con los turistas que ya no queremos. Como dice el artículo “no será un camino de rosas”

Estuve por primera vez en los Países Bajos en la década de los setenta. Quedé maravillado y me pareció un paraíso incluso para vivir. Los holandeses eran muy amables y hospitalarios. Me alojé en una pensión impecable que, cada vez que entraba al baño compartido, parecía que lo estaba estrenando y regentada por unos ancianos, naturalmente holandeses, encantadores. Encontré algunos paisanos (gallegos,
andaluces) trabajandoo duro, integrados, pero siempre pensando en su regreso a la patria. Volví veinte años después (como Dumas 🤣). El paraíso, principalmente Amsterdam, se convirtió en un estercolero, los canales en mingitorios y la pensión es ahora ahora regida por un individuo que limpia, atiende la recepción y sirve el desayuno, cuyo uniforme es un pantalón corto, sin calzado y con el torso al descubierto; una maravilla para los turistas de hoy en día, encantados con esa forma llana de relacionarnos. Por supuesto tengo pensado no regresar nunca más al paraíso. Así que no hace falta que me restrinjan la entrada o cancelen la promoción turística. Conmigo han conseguido su objetivo.A Holanda nunca más.

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