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Opinion

Choque de culturas en Air Europa

Air Europa es Pepe. O más bien era Pepe. Todo el mundo conoce a Pepe y sabe cómo llegar a él. A Pepe le interesa el negocio, pero es Pepe, o sea flexible, negociante, inestable. Y no digamos sus hijísimos, atípicos por decirlo con cariño. Es un estilo particular de hacer empresa. Chapado a la antigua, desde luego.

Iberia, la actual Iberia, donde se va a dejar caer Air Europa, no se sabe quién es. Sí, está Gallego ahora mismo, pero cualquier día lo cambian. Lo único seguro es que es IAG, pero es que tampoco se sabe quién es IAG. Ni siquiera Walsh es IAG. De hecho se larga en dos años y, les aseguro, nada cambiará un ápice porque lo fundamental, lo que persistirá es que IAG es un conglomerado al que sus accionistas le exigen rentabilidad. Y se la van a seguir exigiendo. En estas empresas no hay “hijos de Pepe” ni favoritos. Aquí no hay lugar para las tonterías: el que pone dinero no está para bromas sino para rentabilidades. 

¿Quién ese que pone el dinero? Algunos son conocidos –Qatar, por ejemplo– pero de muchos otros sólo conocemos a sus representantes, los intermediarios. Porque en el mundo financiero, el verdadero inversor está escondido. Suelen ser fondos, lo que equivale a jubilados millonarios de Estados Unidos, por ejemplo. Ni ellos mismos saben dónde su fondo ha puesto el dinero, pero sí saben que quieren rentabilidad. 

O sea que el nuevo propietario de Air Europa tendrá una forma de comportarse bien diferente de la de Pepe. No tendrá sentimientos. Como O’Leary. Le importará primero la rentabilidad, después la rentabilidad y para acabar la rentabilidad. Por eso, por supuesto, las cosas van a cambiar y mucho. 

El día de la firma de la venta, todo fue amistoso, cariñoso. Pero cuando pase el tiempo, a los dos, tres o cuatro años, la marca, los puestos de empleo, las sedes (Llucmajor, por ejemplo), la historia, los amigos, todo quedará sometido a un único criterio, que es el que mueve a estas grandes organizaciones: la rentabilidad. 

Esto tiene sus ventajas pero también sus desventajas. La rentabilidad elimina incertidumbres y es fácil de detectar pero, al mismo tiempo, no tiene corazón ni simpatías. Es dura, fría e implacable. Actuará con sensibilidad si esa sensibilidad sirve para vender más o más caro. Este modelo probablemente garantiza la supervivencia del grupo y de la enorme mayoría de los puestos de trabajo, pero también va a acabar con los restos de trato campechano, flexible, a su modo, que sobrevivía en Air Europa. Digamos que se profesionaliza o, lo que es lo mismo pero más crudo, se rentabiliza. Basta de bromas, viene a ser. 

Rentabilidad por encima de todo.


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Los enchufados se van a quedar en la calle.Y los sueldos requete recortados,y eso sin contar los despidos de los mas antiguos porque no compensan por sus altas nominas.

No han de preocuparse por Air europa es
rentable…lo son el resto?vueling, british?…como se desglosa eso?

Adios a la gloriosa historia aeronáutico Española. Pobre España, se queda nuestra aviacion en manos de inversores extranjeros, y si, Gallego durará cinco minutos una vez pasado el Brexit. LASTIMA Y VERGONZOSO DEJADEZ DEL ¿GOBIERNO? actual.

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