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El recetario para mitigar una mega crisis tras el coronavirus

España debe evitar como prioridad suprema una sangría de parados, como ocurrió en 2008, y para ello es necesario aceptar una reducción de salario que es menos doloroso que una oleada de despidos
Resulta fundamental, por lo tanto, evitar grandes quiebras, nacionalizando empresas si hace falta

 

España es el país occidental donde probablemente la crisis sea más aguda tras el coronavirus, según varios bancos como Goldman Sachs. Y ello en gran parte porque la industria más afectada por la pandemia es la del turismo, que es el motor económico y del empleo en el país. 

Frenar la crisis va a ser imposible, pero para mitigar su dureza sí son posibles un conjunto de medidas tan extraordinarias como la situación que sufre la humanidad. Desde bajar impuestos y nacionalizar empresas, hasta alargar ERTEs y promover un cambio de uso del alquiler turístico hacia el residencial.

España debe evitar como prioridad suprema una sangría de parados, como ocurrió en 2008. Y para ello es necesario aceptar una reducción de salarios, que aunque sea doloroso, para el conjunto de la sociedad es preferible a una oleada de despidos. Por lo tanto, se debe permitir alargar durante muchos, muchos meses, los ERTEs, porque la alternativa es peor.

España afronta un 2020 con una aguda caída de turistas extranjeros, pero para mantener su tejido laboral de cara a 2021, resulta imprescindible estimular a las empresas a que mantengan sus plantillas. Bajar impuestos y cotizaciones sociales de forma puntual será clave para poder conservar todo el empleo posible, que en caso de perderse luego es lo más difícil de recuperar.

Aunque las reducciones de jornada conlleven un gasto para las arcas públicas, mucho mayor sería lo que deja de ingresar cuando además de tener que asumir la totalidad de una prestación por desempleo, también deja de recibir los otros impuestos que genera cualquier trabajador con perspectiva de seguir en su puesto y pudiendo consumir.

Estas medidas deben estar destinadas en especial para el turismo como industria más afectada, y no tanto al resto de actividades. El turismo español afronta la mayor crisis de su historia y las reacciones deben ser igual de excepcionales, más allá de las líneas de liquidez puntuales. Resulta fundamental, por lo tanto, evitar grandes quiebras, nacionalizando empresas si hace falta.

Donald Trump anunció este martes que iban a dar préstamos o quedarse con acciones de aerolíneas y navieras si era necesario. Con ello dio un mensaje de optimismo enorme, que hizo disparar a las bolsas. Transmitió que de forma extraordinaria, el Estado iba a hacer todo para que no se perdieran grandes empresas por causas tan excepcionales como una pandemia.

Y España, en su recetario de medidas que puedan mitigar una crisis aún más grave, de la que lleve mucho salir, debe privilegiar a las empresas que crean empleo directamente frente a las que no. Y eso pasa por estimular que los propietarios de alquileres turísticos los conviertan en residenciales, reduciendo la oferta de plazas para adecuarla a la menguante demanda.

El lobby en torno a Airbnb, unos expertos de primera en la propaganda, ya ha comenzado con sus manipulaciones. No se trata de que los propietarios se queden sin ingresos, sino que en vez de cobrar de turistas, cobren de residentes. No es ningún drama para ellos, y harían un gran favor a la sociedad, que para esto tiene al Estado, para que el beneficio de unos pocos no vaya contra el de la mayoría.

Los propietarios de viviendas turísticas se saltaron las zonas de claro uso residencial para darles uno turísticos aprovechando un supuesto vacío legal, lo que en su momento contó con la vista gorda de las autoridades ya que España recibía más turistas de lo que podía absorber, pero hoy la situación ha cambiado, y el país va a recibir muchos menos viajeros foráneos que en el pasado.

Los españoles van a necesitar más que nunca alquileres residenciales más baratos, y ello pasa por meter en el mercado residencial la oferta de viviendas que se fue al alquiler turístico, desmadrado hasta un punto que en solo 5 años se llegó a las mismas plazas que a los hoteles les había llevado 60 años regularizar. 

Muchos vecinos agradecerán dejar de compartir tantos ruidos y molestias con las que no contaban cuando hace años se instalaron en sus casas, y muchos barrios volverán a ser de sus ciudadanos y recuperar su identidad, mientras los comercios y restaurantes podrán seguir acogiendo a clientes turistas con capacidad de gasto como son los de los hoteles.

En definitiva, hay medidas muy obvias que desde los gobiernos se pueden acometer para contener una crisis inevitable, e impedir que esta recesión degenere en una mucho más grave y profunda. Va a ser necesario, más que nunca, aceptar todos sacrificios, y anteponer el beneficio de todos frente al de unos pocos.


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Esta crisis no tiene nada que ver con la de 2008.Es una crisis sanitaria a nivel mundial, todos los países se van a ver afectados. No cabe duda que España va a ser uno de los países más damnificados porque el turista es una fuente de ingresos extraordinaria. Estos proximos años vamos encaminados a un turismo nacional que buscará ante… Leer más »

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