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EDICIÓN ESPAÑA

El largo radio se queda en 'stand by'

Qatar Airways congela el crecimiento de Air Italy ante los pésimos resultados

Que nadie se lo haya creído no quiere decir que Qatar Airways no tuviera en mente crear una Alitalia privada. Ese era el motivo por el que el grupo compró Meridiana, una aerolínea pequeña, con base en Cerdeña, con la que pretendía comerse el mundo. Pero como ya le sucediera a Etihad con Alitalia, Italia es especial y las cosas no van como se planean sobre una mesa. Los proyectos fallidos de James Hogan (el director general de Etihad, que por poco arruina su aerolínea) ahora los hereda Akbar Al Baker, el ‘alma mater’ de Qatar, que está fracasando en su intento.

La semana pasada, discretamente, los medios especializados, este entre ellos, publicaban que Air Italy dejaba de operar una parte de su plan de rutas mundial. Esto era revelador de lo que está ocurriendo. Hacer de Meridiana una gran aerolínea requiere algo más que dinero. En Italia, todo es sotogoverno, o sea, todo está bajo la superficie.

Qatar Airways compró el 49 por ciento de Meridiana, el máximo que permite la legislación europea. Meridiana funcionaba bien como compañía pequeña, con algunos aviones un tanto anticuados. Pero ahora es otro mundo. Hasta su nombre es otra cosa. Ahora es Air Italy. Y ahora pierde. El proyecto lo explicó Al Baker en dos palabras: Air Italy tiene que ser la “aerolínea nacional de Italia”.

O sea, la nueva Alitalia. Y lo está siendo porque va camino de perder tanto dinero como la estatal. La expansión era tan alocada que lo primero que se dijo fue que se incorporarían 30 Boeing 787, nada menos. De hecho, para hacer boca, comenzó a volar a Bangkok, Chicago, Delhi, Los Angeles, Miami, Mumbay o Toronto. Así fueron las cosas. Tal fue el desastre que a Chicago, por ejemplo, no llegó a volar nunca. Los vuelos se cancelaron porque no había reservas. A Bangkok, Delhi o Mumbay empezó a operar y a las semanas se canceló todo, porque volar de vacío –o casi– no es negocio.

Digamos que el largo radio queda en ‘stand by’. Para el corto radio, Al Baker encargó 20 Boeing 737. Uno de estos aviones se acabó, se pintó, pero se puso en un hangar en Paine Field, en Seattle, a la espera de novedades. No es una buena señal, ciertamente. Es fácil imaginar qué ocurre, pero no hay confirmaciones. Algunos blogs especializados especulan con una situación financiera delicada, pero eso sólo son conjeturas.

Meridiana tenía un bastión inasalvable: los vuelos entre Cerdeña y Sicilia, que tienen precios fijos pactados con el Gobierno. Pero esta vez las cosas han ido mal porque el Gobierno le ha dado estas líneas a Alitalia, lo cual pone la mermada red de vuelos regionales en crisis.

Con el músculo financiero de Qatar, no hay posibilidades de que el proyecto fracase, pero sí es evidente que las cosas no son, ni por asomo, tan fáciles como se pensaba. Qatar es una empresa bien gestionada. De hecho, este parón en la expansión denota que hay un control que enciende alarmas y que toma decisiones urgentes antes de que las pérdidas sean descomunales.

Ahora, el primero de los B787 llegará en mayo. No sería raro que esos aviones se desviaran a otros negocios del grupo y que Air Italy se tuviera que conformar con la flota que puede pagar, algo bastante más humilde. Las cosas pueden ir peor si se diera el caso que Alitalia, una marca que aún tiene predicamento, recuperara el norte gracias a la entrada de Lufthansa o de Delta en su capital. Lo que es seguro es que, por el momento, Air Italy seguirá volando con los humildes 767, que están más de acuerdo con su perfil, más bien segundón (Delta, American y United Airlines se unen contra Air Italy).


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