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EDICIÓN ESPAÑA

Intercambio de demandas fiscales

Huracán financiero turístico en el paraíso

El pequeño país está conmocionado por un lío que se arrastra desde hace dos años y que ha revolucionado el enclave caribeño

 

Escándalo monumental en el minúsculo archipiélago de Turks & Caicos, en el Caribe, con la cadena hotelera Sandals, por una cuestión de impuestos. El asunto es de tal magnitud que el pequeño país está revolucionado. Sandals, una cadena hotelera de origen jamaicano, con más de 20 resorts en diversas islas, la mayor parte en enclaves anglófonos, ha anunciado que cierra su complejo en Turks & Caicos (en la fotografía), con lo que abandona el 15 por ciento de las habitaciones turísticas del país, en lo que se considera un serio problema para la economía local.

El lío es monumental y tiene varias etapas. Todo sale a la luz cuando en enero de este año, Sandals emite una nota muy discreta diciendo que cerrará su hotel Beaches en enero de 2021, debido a problemas con la operación. Preguntada por la prensa local, Sandals dice que tiene un conflicto fiscal con el gobierno. Y añade que en “enero de 2019, presentamos una demanda contra el Gobierno exigiendo la devolución de ciertos impuestos que nos han cobrado de más”. La hotelera pide 13,8 millones de dólares. Al mismo tiempo, el Gobierno hizo público que Sandals debía 26.708.618 dólares en impuestos. Según el jefe de la oposición, esta deuda en realidad es de 164 millones de dólares.

Para imaginarse la dimensión del caos organizado, el Gobierno prohibió que el jefe de la oposición, que hizo esta denuncia, fuera entrevistado en la radio pública, poniendo en entredicho la pluralidad, uno de los principios operativos de las emisoras del estado de la isla.

El tema está en los juzgados, pero se han ido sabiendo cosas más detalladas. Sandals, ante la dimensión del escándalo, explicó qué ha sucedido. En 2013, el ministro de finanzas de Turks & Caicos dio al complejo Beaches una declaración escrita que decía que, pese a las nuevas disposiciones fiscales que se introducían, su base fiscal se mantendría “intocable”. Sandals añade que cuatro años después, sin aviso, Beaches recibió una factura que ignoraba este documento y, además, aplicaba un recargo sancionador del 10 por ciento mensual. Sandals indica que esto ocurrió pese al documento firmado, vinculante, del propio ministro.

Por ese motivo, cada día que el hotel está abierto, la deuda aumenta. En el último año, los intereses aumentaron un 213 por ciento anual, debido a la acumulación de los recargos. “Después de un análisis exhaustivo, nos quedó claro que la única forma por la cual se puede parar el crecimiento de este déficit es cerrando y por lo tanto parando la generación de más deudas a las que se le aplican estos recargos”.

En febrero, después de que el escándalo hubiera estallado, la Primera Ministra, Sharlene Cartwright-Robinson, dijo que estaba intentando arreglar el problema. “No es nuestro deseo cerrar este resort. Lo más importante es encontrar una solución”, dijo en un periódico local. Pero la solución no llegó. O, por lo menos, no aún.

Si todo esto no fuera suficiente escándalo, en febrero, tras estas declaraciones, el día 18, el Gobierno aprobó una amnistía fiscal para Sandals y para todos quienes se encuentren en su situación. “Durante un periodo de tiempo, el Gobierno sólo pedirá el principal de las deudas y si pagan en un periodo de tiempo, los afectados se beneficiarán de no pagar las sanciones”. El asunto sigue abierto porque aún se está a la espera de la aprobación parlamentaria de esta amnistía.

Sandals va un poco más y exige la devolución de varios millones de dólares pagados de más y por un impuesto cobrado que debe ser devuelto y que se corresponde con una tasa a niños de menos de doce años.

La política de la isla está revolucionada, al punto que el Gobierno habría prohibido a Washington Misick, líder del partido Progresista Nacional (PNP), en la oposición, hablar en la radio pública. El líder de la oposición había desvelado que la deuda de Sandals era mayor que los 26 millones de dólares. La prohibición provocó una nueva tormenta en la isla, acostumbrada a los huracanes, pero no de este tipo.

Turks & Caicos tiene 5.000 camas hoteleras que son su principal actividad económica y Sandals, con un hotel de 758 habitaciones, es dueño del 15 por ciento de toda esta actividad.


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Es una maravilla de isla, sobre todo la Grace Bay Beach, una de las mejores del mundo. Por suerte sigue siendo una isla sin un turismo masivo. Volveré.

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