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EDICIÓN ESPAÑA

ENTREVISTA A BIEL COMPANY (PP BALEARES)

“El modelo de transformación turística lo marcó la familia Escarrer”

"Tenemos las bases para reforzarnos como el ‘Silicon Valley’ del turismo vacacional", expone
Lamenta que hay "enchufes a amigos, hijas, y hasta a sus propias novias, como en una determinada Conselleria"

El presidente del PP de Baleares, Biel Company, desgrana en una entrevista con Preferente su visión del sector turístico como líder de la oposición de una región que es la cuna de la industria. Company lamenta que al turismo no se le reconoce como merece, y que todo el conocimiento que hay en las Islas no se hace valer ante el exterior. En este sentido, ensalza la transformación de destinos como la liderada por Meliá, y el énfasis respecto a la sostenibilidad de otros grandes actores del sector. El líder popular aboga por una mayor colaboración público-privada, y expone los cuatro ejes de su proyecto de futuro para el sector, al tiempo que condena que la gestión ineficaz del Govern ha dejado a miles de trabajadores turísticos sin recursos y también sin esperanzas.

 

Preferente: ¿Cuáles deberían ser las prioridades turísticas de Baleares?

Biel Company: En estos momentos, la primera prioridad es conseguir la máxima garantía sanitaria. Y una vez controlada la parte sanitaria, todos los esfuerzos deben dirigirse a que Baleares se refuerce como el líder mundial del turismo vacacional que es hoy. Hay que decirlo sin ambages: nuestra primera prioridad es el turismo, porque de ello comemos todos. Eso no quita que quepan matices como que el modelo, naturalmente, ha de tender hacia una mayor sostenibilidad, como unánimemente coincide el sector, porque además nos va la supervivencia en ello. 

Debemos esforzarnos en la ampliación de nichos, de productos, de territorio, y también en alargar la temporada, pero sin que eso signifique minimizar la fuerza del sol y playa. La conversión hacia una mayor calidad no va a ser inmediata, pero sí inevitable, y no solo porque políticamente lo impulsemos, sino porque el propio mercado lo va a exigir. Tenemos que cuidar al máximo las relaciones con nuestros clientes, touroperadores y aerolíneas, y darles un mensaje constante de que nuestro compromiso con el turismo es absoluto. Y es de sobra conocido que el actual Govern tiene otras prioridades sobre el sector que sustenta a la inmensa mayoría de las familias de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera.

La colaboración público-privada es esencial, y en Baleares tenemos la gran suerte de contar con los número uno del planeta en el negocio vacacional. Son varias las familias de esta tierra que han liderado la innovación mundial en este su campo, algo que seguramente a día de hoy no se está reconociendo en su justa medida, pero que con el paso del tiempo la historia les dará su valor real. Debemos aprovechar todo este conocimiento para volcarlo en el interés común, y necesitamos ir de la mano profesionales y autoridades, más de lo que hasta ahora se ha hecho. Y asegurarnos de que las ayudas directas de Europa lleguen al sector.

 

P.: ¿Había margen para haber amortiguado algo el desplome de este verano?

B. C.: Desde luego. Nosotros propusimos desde un principio los tests obligatorios, como impulsaban desde Canarias. Parece obvio que era imprescindible para dar más garantías sanitarias. Pero la conselleria de Iago Negueruela se planteaba incluso hibernar al sector durante todo el verano, como desveló la Federación Hotelera de Mallorca hace unos días. De haberse contenido los contagios a mitad de julio, podíamos haber salvado una parte más de las llegadas, y eso hubiera significado que muchísimas familias afrontarían esta crisis de forma menos dolorosa a como lo están haciendo a día de hoy.

Es verdad que el virus ha afectado a  todo el mundo, pero también es cierto que en ningún lugar del mundo  se ha disparado tanto el empobrecimiento como en Baleares, ni en ningún otro país ha habido más muertos por habitante que en España. Pero es que además se han dicho mentiras gravísimas. Todas las medidas más restrictivas en la democracia las tomaba un comité de expertos ¡que no existía! Y en Baleares, la presidenta del Govern se fue de copas de madrugada, cuando ella misma se lo había prohibido a la población, y encima lo negó en primera instancia. 

Las estadísticas hablan por sí solas de su gestión, pero además lo han agravado con mentiras, que les quitan la credibilidad y autoridad necesaria ahora más que nunca, pues dependemos de que desde fuera nos financien las ayudas públicas ¿Y cómo se van a fiar de nosotros si la presidenta balear miente abiertamente, y además, hace lo contrario de lo que predica? 

La realidad de la calle es que las colas para recoger comida son cada vez más largas, y el Govern vive desconectado de la situación de la gente. Si se hubieran sentado con los principales actores del sector turístico, habría sido más fácil amortiguar el golpe. Han estado meses sin querer hacerlo, quizás por temor a fotografiarse con quienes no querían sus socios radicales. Y estos prejuicios los hemos pagado todos, salvo ellos, que se han dedicado a seguir colocando a sus amigos con méritos dudosos y sueldos impensables para la mayoría de ellos. Enchufes a amigos, hijas, y hasta a sus propias novias, como en una determinada Conselleria. Hace falta, por tanto, arreglar los problemas de la gente en lugar de los suyos, y para eso habrían sido de enorme eficacia tanto los tests obligatorios como la colaboración público-privada desde el día uno.

 

P.: ¿Podría haberse ayudado mejor a los miles de trabajadores afectados?

B. C.: Podría y se debía. En Alemania los ERTE se han prorrogado hasta diciembre de 2021. De haberse hecho lo mismo aquí, ya que se sabe que en el mejor de los casos hasta el verano de 2022 no habrá una demanda parecida a la de 2019, se habría dado un mensaje de estabilidad para los empleadores, y consecuentemente de tranquilidad para los trabajadores, facilitando así el mantenimiento del tejido productivo.

La incertidumbre está destrozando anímicamente a los trabajadores turísticos. Las personas necesitan fundamentos para el optimismo y la estabilidad, y desde el Govern lo que se transmite es indecisión e improvisación. No se ha dado un mensaje de que se confía en las empresas, de que hay un plan, un proyecto, y un apoyo inequívoco a la fuente de ingresos de las familias baleares como es el turismo. 

Al contrario, lo que han proclamado es que quieren aprovechar esta debacle para acabar con el modelo. Han creado así aún más estrés a la gente.

Cualquiera puede ver la cantidad de comercios y restaurantes que viven del turismo y se traspasan. La de familias y empleados cuyas vidas y sueños se han roto, y lo que es peor, sin un horizonte de recuperación. Habría que haber hecho todo por mantener el tejido productivo, y alargar un año los ERTE habría dado un mensaje imprescindible de estabilidad. Y junto a las certezas económicas, se debe cuidar la vertiente psicológica, con fundamentos para que la gente pueda visualizar planes para una salida. Y otra forma de haber ayudado es mejorando el funcionamiento y la eficiencia de la Administración, cuyo colapso está desesperando a quienes lo necesitan para sus necesidades más básicas.

 

P.: ¿Cree que el Turismo tiene el suficiente reconocimiento político?

B. C.: La verdad es que, sobre todo en los últimos años con este Govern, no tiene el que se merece. Se dice que es el 13 por ciento del PIB en España o el 35 por ciento en Baleares, pero no es del todo cierto, porque realmente impacta en muchos otros sectores, como se ha visto más que nunca ahora. Tanto en España como en Baleares, la dependencia del turismo puede ser en consecuencia alrededor del doble de esos porcentajes, y desde luego que su visibilidad política no se corresponde con el peso que tiene en la economia y el empleo.

La actividad turística en España la componen cerca de 400.000 pymes, frente a las apenas 658 empresas con más de 200 empleados. Por cada 100 euros que factura, genera 62,1 euros en otros sectores, y por cada 100 empleos, genera 67 adicionales en otras actividades. Se ha equivocado este Govern en no darle al turismo toda la trascendencia que tiene. Y ahora desde el propio Consejo de ministros incluso se menosprecia como nunca al sector, diciendo que es de “bajo valor añadido, precario o estacional”. 

Al contrario, el turismo es la solución a alguno de los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad, como por ejemplo la despoblación rural o el desempleo juvenil. Y lucharé porque Baleares sea la voz decisiva en materia de política turística nacional, ya que el conocimiento que hay en las islas no se encuentra en ningún otro lugar del mundo. 

 

P.: ¿Considera que Baleares tiene un justo peso en las políticas turísticas estatales?

B. C.: Desde luego que no, pero no solo en las políticas turísticas, sino en ninguna. Durante años, y con gobiernos de diferente signo político, la Secretaría de Estado de Turismo era balear, pero ahora ni eso. No influimos nada en la Administración central, como se puede comprobar  en el ninguneo con el que nos tratan en cuanto a financiación, a pesar de ser la autonomía con mayor hundimiento económico. Y si desde Baleares no tenemos fuerza para liderar las políticas turísticas estatales, el conjunto de España se ve perjudicado también al carecer de un activo fundamental para su desarrollo como es la vanguardia del conocimiento que hay en las Islas. 

Lucharemos por dar un salto en cuanto a la influencia que Baleares tiene en las políticas estatales, y eso pasa por aumentar el volumen de nuestra voz turística. El turismo es tremendamente transversal, pero apenas cuenta con leyes propias, sino que se rige por una amalgama de las de varios sectores y las de varias administraciones. Nos esforzaremos por facilitar que los proyectos turísticos que incrementen la calidad del destino, que generen empleo y bienestar, tengan unos cauces legales libres de complicaciones para volcar su creatividad e innovación.

 

P.: ¿Hacia dónde cree que debe dirigirse el sector turístico balear?

B. C.: Hacia la calidad, la sostenibilidad, la digitalización, y la innovación permanente. Tenemos las bases para reforzarnos como el ‘Silicon Valley’ del turismo vacacional, en el sentido de ser el epicentro mundial de un nicho de gran recorrido. Buscaremos mejorar los productos, y transformar áreas emblemáticas como el Paseo Marítimo de Palma. Pero sobre todo abogaremos por una reforma de los destinos maduros. Y nuestro ejemplo es de la reconversión de Magaluf. El modelo de transformación turística para todos lo marcó ahí la familia Escarrer con Meliá, y debe servir como la referencia para que el resto de zonas lo repliquen, empezando por la Playa de Palma.

Lucharemos para que más de las mejores empresas turísticas del mundo sigan instalándose aquí, impulsando el nicho del lujo en todas las islas, que es el de más valor añadido y el que genera empleo de mayor calidad. Y siempre trabajando para seguir siendo más y más sostenibles. Las empresas baleares han sido referencia también en sus protocolos en este aspecto, del mismo modo que, pese a que aun queda mucho por recorrer, la digitalización cada vez está más extendida. Y junto a todo ello, la innovación será la que nos permita reforzarnos como líderes mundiales del turismo vacacional, empezando por aprovechar al máximo todas las oportunidades, como ahora las pujantes largas estancias gracias al teletrabajo y las videollamadas.

 

P.: ¿Qué constancia tiene de concienciación medioambiental en el sector?

B. C.: Soy consciente de que en todo el sector turístico balear el aspecto mediambiental es tratado con extrema consideración, así como soy perfectamente consciente del liderazgo mundial de algunas de nuestras grandes corporaciones, como nuevamente la pionera Meliá en este campo, pero también de la sensibilidad del Grupo Piñero con el respeto medioambiental. Y especial mención merecen Iberostar o Riu, con Gloria Fluxá y Lola Trian Riu como responsables exclusivamente del área de sostenibilidad, por poner tan solo unos ejemplos, lo que da una idea de lo estratégico que es este aspecto en las empresas referentes de las islas.

En contraste, los últimos cinco años las autoridades de Baleares no han estado a la altura, con casos como los famosos vertidos sobre la Bahía de Palma, imágenes que provocan gran dolor a quienes amamos esta tierra. Defenderla va a ser un trabajo de todos, y debemos ir de la mano, iniciativa pública y privada, para primar unidos el interés general por encima del de unos pocos, como ocurre ahora con los radicales y sus muchas veces ideas lunáticas. Es tiempo de equilibrio, sensatez, coordinación, resultados, credibilidad y ética.

 


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