Por Xisca Femenías Ryanair predica a los cuatro vientos que es una compañía ‘low cost’ y que ofrece los billetes más baratos del mercado. De hecho se pueden conseguir vuelos a cero euros en los que sólo se pagan las tasas.
Estas gangas hacen que los consumidores se lancen en masa a por lo billetes pero, claro, al final, lo barato sale caro. ¿De dónde sacan el dinero para amortizar los viajes? Muy sencillo, cobrando hasta por respirar. Si quieres embarque preferente, pagas; si quieres seguro de viaje, pagas; si quieres facturar una maleta en la que sólo puedes llevar 15 kilos, pagas; si te pasas de ese peso máximo también pagas, 15 euros por cada kilo de más.
Pero ya el colmo de los colmos viene cuando llegas a la puerta de embarque con tu equipaje de mano (un solo bulto, por cierto) y te obligan a facturarlo pagando 20 euros porque según ellos no cabe en cabina. Todos los esfuerzos son inútiles, nadie te deja demostrarles que sí que cumple con las medidas máximas establecidas, y ojo con quejarse porque te amenazan con prohibirte el embarque. En definitiva que al final el ‘vuelo económico’ te sale por un ojo de la cara y encima te llevas un berrinche.
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