Madrid. 29/9/08.- Aunque la definición del nuevo modelo aeroportuario parece en suspenso, durante los últimos días se han multiplicado los contactos de los agentes interesados. Las aerolíneas, por fin, han alzado la voz para reclamar una nueva AENA que rebaje la fuerte presión sobre sus costes.
Según recoge el diario Cinco Días, la batalla por el control de AENA, cuyo diseño inicial debía estar listo antes de vacaciones pero aún se desconoce, parece haber sido desplazado en la agenda de Fomento por las prioridades marcadas por el accidente del avión de Spanair en Barajas.
El presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero calificó el pasado 23 de junio a la privatización de hasta un 30 por ciento de AENA como “el más importante proceso de reforma que vamos a abordar”. A pesar de las dilaciones que está sufriendo el calendario fijado por el Ejecutivo, los agentes interesados en el negocio aeroportuario han multiplicado los contactos con las distintas administraciones con el fin de darles a conocer sus propuestas y sus intereses.
Las principales aerolíneas con presencia en los cielos nacionales han abandonado su mutismo, y despliegan un intenso trabajo de lobby para evitar que la privatización parcial de AENA (de la que manejan interpretaciones de terceros, pero poca información oficial), desemboque en unas mayores cargas para sus ya muy abultados costes de operación.
En las últimas semanas han tenido reuniones en el Ministerio de Fomento y han multiplicado las conversaciones con los responsables aeroportuarios de varias comunidades autónomas.
Un portavoz de Aceta mostró su preocupación porque la reforma “puede llevar consigo un incremento de las tasas que pagamos las aerolíneas, alguna de ellas la más elevada de Europa. Hacer más caros los aeropuertos no los hará más competitivos”.
Otra asociación empresarial, AECA, ha apuntado que sean las cajas de ahorros las que tomen el protagonismo de la privatización de la empresa pública. En su opinión estas entidades financieras son las más adecuadas para garantizar los intereses económicos locales sobre la gestión de los aeródromos ubicados en un determinado territorio.
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