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| La batalla |
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Madrid. 8/03/10.- El transporte aéreo se ha convertido para las compañías que están sobreviviendo a las vicisitudes del sector en una batalla diaria para poder salir como se pueda de la situación actual. Por eso utilizo la palabra batalla, al igual que las utilizaban los pilotos durante la Segunda Guerra Mundial. ¡Otra vez batalla! Y victoria quizás, pero batalla terrible y a veces triunfo cruel. En cien años de historia de la aviación el transporte aéreo se ha convertido en la primera actividad económica mundial. Sus tres grandes contribuciones son: 8% del PIB mundial, contribuir en un 25% al comercio mundial, y producir treinta millones de puestos de trabajo directos. El efecto de arrastre que provoca en otros sectores es de una inversión total del 325% la suya y generando seis puestos de trabajo externos por cada uno propio. A pesar de todo ello cuando se viaja en avión por lo general solo existen dos clases de emociones: el aburrimiento y el terror, sobre todo en aquellos que tienen miedo a volar. Álvaro Middelmann dice, y no sin algo de razón, que las subvenciones crean un tráfico artificial; yo discrepo de estas manifestaciones, a pesar de que el Sr. Middelmann ha hecho mucho y bueno para el sector aéreo, en especial para Baleares, algo que todos deberíamos reconocerle, porque además lo que ha hecho lo ha hecho a la perfección. Pero la realidad, es que todo el mundo se apunta a las subvenciones; Vueling, por ejemplo, protesta con Spanair de las posibles subvenciones que pueda recibir Ryanair en Barcelona, pero ellos en cambio operaran vuelos desde Galicia subvencionados, de cualquier forma creo que las autoridades locales catalanas se equivocan dando soporte económico a la compañía irlandesa en lugar de hacerlo a compañías como Vueling o Spanair. En cambio en los aeropuertos terciarios o marginales creo que las subvenciones pueden funcionar para crear lo que al inicio de mis palabras he descrito sobre el transporte aéreo, el desarrollo económico es importante. Si analizamos, por ejemplo, la marcha de Ryanair de Granada y el número de pasajeros transportados y el coste anual hagan ustedes la división del coste por el número de pasajeros y el impacto de la subvención puede suponer entre 6 y 10 euros por pasajero. Pensar que sólo Ryanair vive de las subvenciones es totalmente falso, estoy convencido de que todas las low cost están subvencionadas o reciben ayudas de algunos gobiernos locales. Difícil lo tenemos todos en este sector y tenemos que buscar salidas, pero me temo mucho que mientras los números sean los que son tendremos que pagar por la segunda maleta o simplemente pagar por ir al lavabo. Yo desde luego me he manifestado crítico, pero desde luego no condeno, porque en estos momentos no hay que condenar a nadie sino levantar ánimos.
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Por Tomás Cano