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Madrid. 8/2/10.- En 2007, la celebración en Valencia de la 32 edición de la Copa del América impulsó el turismo en la ciudad. El número de visitantes creció un 8,1%, y el número de pernoctaciones, indicador más fiable del gasto de los turistas, un 15,2%. Dos años después ese efecto prácticamente se había disipado: en 2009 el número de visitantes retrocedió un 7% y el de pernoctaciones un 6%, y la ciudad regresó a parámetros turísticos similares al de 2006.
¿Qué ha pasado? Dado que la crisis económica afecta a todos los destinos por igual y que en 2009 los indicadores de ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla no bajaron en la misma magnitud que en Valencia, los expertos apuntan a la resaca que otras ciudades han vivido después de albergar grandes acontecimientos.
Los datos cuestionan la rentabilidad turística de la política de grandes eventos más allá del muy corto plazo, según publica elpais.com. Y aconsejan observarla desde otras perspectivas. La Generalitat presentó en 2008 un informe sobre el impacto económico de la Copa del América. El IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) lo cuantificó en 2.767,9 millones de euros. Una cantidad apabullante que en muchos casos, además, se tradujo como beneficio cuando seguramente hubiera sido más apropiado definirlo como gasto.
Y ello porque el 74% de ese importe se lo llevaron las inversiones, "principalmente en construcción de infraestructuras", señalaba el informe. Joaquín Maudos, profesor de Análisis Económico en la Universitat de València y autor del estudio del IVIE admite que el impacto de las inversiones (en el puerto, red de metro, aeropuerto...) hubiera sido parecido si las obras se hubieran realizado por sí mismas. La Copa fue la oportunidad para hacerlas. Pero lo adecuado, a continuación, hubiera sido explotarlas (no dejar morir durante más de dos años la nueva marina del puerto).
Entre otras cosas, comenta Maudo, porque hay que devolver al Instituto de Crédito Oficial el préstamo de 450 millones de euros que sirvió para construirlas. El informe del IVIE no contempló los "posibles beneficios" de "la proyección internacional de Valencia a través de la difusión de las regatas en los medios de comunicación". El análisis de coste-beneficio de la Copa podría realizarse. Pero nadie se lo ha pedido al IVIE. "Es un problema muy común: no hacer evaluaciones de los resultados de las iniciativas desde los presupuestos que se tenían antes de llevarla a cabo", afirma Emili Obiol, profesor de Geografía de la Universitat de València especializado en turismo.
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